Viajar es irse, fugarse, moverse siempre hacia adelante y de vez en cuando regresar para de nuevo volver a partir

domingo, 15 de marzo de 2009

Timi de nuevo "Bark Timi"



Aquí otra vez tenemos a Timi, nuestro perro mestizo, hijo de una perrita labrador que fue "seducida" por un perro vagabundo sin el consentimiento de las autoridades pertinentes.






se pasa las noches ladrando, yo soy de sueño rápido y profundo y apenas me molesta pero alguno de por aquí se pega la noches medio en vela





y es que el pobre animal cree que tiene el imperioso deber de vigilar cuando los demás descansan y encima no se lo sabemos apreciar. Porque seamos sinceros ¿que sería del patio de la casa sin Bark Timi? pues camparían los gatos por sus respetos, los cuervos lo mismo... ¿Es que nadie sabe apreciar la labor de Timi? Pues al parecer por la cara que pone alguno por las mañanas... no mucho.






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miércoles, 11 de marzo de 2009

Los niños II


La paredes de las casas son de barro, el techo de paja y ramas, el espacio interior es reducido, en ellas viven familias de decenas de miembros compartiendo espacio con los animales. No hay agua corriente, ni desagües, ni electricidad, ni mucho menos TV y, sin embargo, los niños parecen mucho más felices que los que salen de nuestras escuelas camino de las actividades extra escolares.




No hay Playstation, ni MSN, se crían en la calle bajo un sol inclemente y cubiertos de polvo color pardo que uniformiza cualquier ropa a un color común, el color de la tierra.




los ojos son la puerta del alma






martes, 10 de marzo de 2009

Plantas



Si, que si, es lo que parece, y es de las que son psicotrópicas con alto contenido en canabiloides, aquí crecen por todos los lados como la mala hierba, o buena hierba como se prefiera, y de hecho, el canabis indica es originario de esta zona, que antes Pakistán estaba integrado en la India.




Por cierto, de vez en cuando viene una olor fortísimo a marihuana que parece que está uno en un concierto del Melendi ese.















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Los niños I


Hoy he pasado por casualidad por uno de los poblados de refugiados afganos, y nada más entrar en ellos me he visto rodeado por decenas de niños que gritaban en hurdu, pastún o lo que fuere...




Reían, saltaban, corrían de un lado para otro como locos, disfrutaban, eran felices con mi presencia; imagino que les parezco un extranjero medio loco; y por si fuera poco, ahora tengo la cabeza afeitada y lisa como una bola de billar...



Todos querían a toda costa que les sacara alguna foto, de hecho me había parado a sacar fotos a una vacas y búfalos que había allí pero me fue materialmente imposible, allá a donde apuntara con la cámara se ponían ellos delante, se me subían encima, me zarandean... y todo por salir en la foto.




Después al revisarlas por la pantalla de la cámara nos hemos reído un montón todos juntos, no hablo una palabra de hurdu, ellos ni una sola de inglés y mucho menos de español, pero nos hemos entendido perfectamente con el lenguaje universal de la alegría, con risas, con carcajadas desternillantes, algunas niñas ya con velo solo mostraban ligeras sonrisas.


¡He pasado una tarde increible!


Por cierto esta era la vaca, que se empeñó en esconder la cara detrás del carro y yo tampoco puse empeño en cuadrar bien la foto. ¿Para qué? Si la vaca no quiere enseñar su cara habrá que respetarla. ¿O no?

Estos dos chicos me ven parado en arcén de una carretera con la cámara en la mano, me hacen una parada solo para que les saque una foto, les hago señas para que sonrían pero no hace falta les sale de modo natural, son felices solo por eso.





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