Iniciamos la serie de caminos míticos del mundo con uno de los menos conocidos en occidente y no por ello es uno de los más bellos del mundo sin lugar a dudas: Ohenro, en la isla Shikoku. Ohenro es un camino peregrinación en la principal isla del archipiélago japonés. El camino tiene cerca de 1200 kilómetros en su totalidad, consta con 88
templos oficiales aunque hay otros miles de templos de una belleza sublime y delicada que es muy recomendable visitar al realizar el camino sagrado.
Se cree que todos los 88 templos fueron construidos o restaurados por
el famoso monje budista, Kukai, también conocido como Kobo Taishi
después de su muerte. Tradicionalmente la gente camina para cumplir la
Peregrinación pero los peregrinos modernos utilizan auto, taxi, autobús,
bicicleta o motocicleta. El camino, normalmente, se cumplimenta en aproximadamente 50
días.
Alrededor del año 1140, se mencionan los peregrinos por primera vez en
un libro, Konjaku Monogatari o ‘la Antorogía de cuentos del pasado’. El
libro dice que un asceta joven visitó por su propia voluntad la costa de
Shikoku que consiste en cuatro provincias de Iyo (la prefectura
presente de Ehime), Sanuki (la prefectura de Kagawa), Awa (la prefectura
de Tokushima) y Tosa (la prefectura de Kochi). En el ascetismo
consideran esas provincias como “Ne no Kuni” que es Infierno y
probablemente se creía que la Peregrinación era hacia el infierno. En
esa época, las calles y áreas a lo largo de la costa de Shikoku, que
está muy lejos de la capital, se llamaban “Hechi(辺地)”, o lugar apartado.
Se cree que esta palabra “Hechi(辺地)” a Heji (辺路), y después a Hen (偏), y
finalmente a Henro (遍路).
Viajar es irse, fugarse, moverse siempre hacia adelante y de vez en cuando regresar para de nuevo volver a partir
martes, 11 de noviembre de 2014
Serie caminos míticos del mundo: OHENRO la ruta sagrada de los 88 templos de Japón
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Ohenro
viernes, 10 de octubre de 2014
jueves, 2 de octubre de 2014
sábado, 27 de septiembre de 2014
Anamnesis y Brindis
Amigo querido:
En la música encuentro los resquicios emocionales
a los que me aferro con todas mis fuerzas
para no perderme en el negro vacío del olvido;
acordes perdidos... profundas marcas;
cicatrices en la piel y en mi memoria
con las que recordar que hemos vivido; si, siempre juntos...
Tu, y yo, nosotros... la amistad,
el ajedrez y sobre el tablero esas eternas conversaciones sobre
lo Divino y lo humano... los buenos libros, viajes
y el buen vino rojo de nuestra tierra,
fruto del sol y sus barros que calienta las venas.
el ajedrez y sobre el tablero esas eternas conversaciones sobre
lo Divino y lo humano... los buenos libros, viajes
y el buen vino rojo de nuestra tierra,
fruto del sol y sus barros que calienta las venas.
¿Y la música?
yo escojo la pastilla roja para no olvidar... y la azul para soportar el trágico paso del tiempo,
ese que nos separó y se burla de mis deseos... ¡Que me hiere el alma!
¡La música! ¡Si! ¡¡¡La música!!!
encuentro el mayor placer y toda la paz del mundo;
eres un gran premio y doy gracias al cielo por ello:
Y mientras, aprovecho el momento
amigo del alma, levanto mi copa al cielo
llena de vino rojo y brindo a gritos:
amigo del alma, levanto mi copa al cielo
llena de vino rojo y brindo a gritos:
¡¡¡Por la amistad que nos une desde niños!!!
Brindo por tu salud y por todos los tuyos
que son también los míos...
¡Brindo por nuestra eterna felicidad!
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