Viajar es irse, fugarse, moverse siempre hacia adelante y de vez en cuando regresar para de nuevo volver a partir

jueves, 7 de marzo de 2013

pecunia anima et sanguis est mortalibus







El hombre desde que inventó el dinero ha ido poniendo precio a todo lo que le rodea: a las cosas materiales, a los animales, a las virtudes, y defectos también;  el amor se vende y se compra, el poder que lo es todo... incluso los más sublimes valores espirituales se compran y se venden y son pagables en monedas de oro, plata o bronce...


















 






En varios viajes a Taxila, y Peshawar y compré algunas monedas...

viernes, 18 de enero de 2013

El arte de viajar






Cuando uno coge un buen libro entre sus manos y comienza su lectura emprende también un viaje; cuando tuve entre mis manos por primera vez el libro "El arte de viajar" del filósofo Alain de Botton,  no sabía a ciencia cierta si lo que tenía entre mis manos era un libro de viajes o un libro de autoayuda de esos de los que todos huimos, o si es de esos libros penosos sin apenas contenido interesante y que sus autores suelen ejecutar como mercenarios a sueldo para financiarse sus propios viajes o caprichos; o, si en verdad es un gran libro con el que aprender y disfrutar. Pues bien, para un viajero irredento leer el libro de Alain de Botton ha sido un verdadero placer y una fuente de conocimiento. Lo primero es decir que está muy bien escrito y se lee de un tirón.  Alain de Botton  vuelca en sus páginas sus experiencias y visión personal sobre los viajes tanto de los aspectos positivos como de los negativos; habla sin tapujos de las frustraciones y los desengaños de los que a veces somos víctimas cuando vemos la publicidad y las fotos con el que las agencias de viajes nos seducen y nos engañan ofreciendo conocer nuevos paraísos; de como nos sorprenden esos pequeños viajes de los que no esperábamos gran cosa y como nos defraudan otros viajes en los que depositamos grandes expectativas; nos cuenta las experiencias de otros viajeros importantes y famosos, de los pioneros y de la opinión de otros escritores y filósofos.
 El arte de viajar es sin duda alguna un buen libro que nos seduce con su amena lectura. En el encontramos pistas para sacar más partido a nuestros viajes y las claves para enriquecernos un poco más,  para convertirnos en homo viator para el que la vida es un viaje, un largo camino en el que el hombre, peregrino, va cambiando y se va purificando, convirtiéndose en una persona más sabia y madura a medida que experimenta las adversidades de la vida. Si te gusta viajar ya sea dando la vuelta al mundo o desde tu habitación, o acompañado con un buen libro; si te gusta conocer y sorprenderte como lo hace un niño coge este libro viaja con el y disfrútalo. Recordad amigos míos que esta vida es el más y grande y maravilloso viaje, que son cuatro días y que quizás el mejor viaje no sea al Caribe, ni a Londres, Tokio o Katmadú, quizás el mejor viaje que puedes hacer hoy es que ahora mismo apagues el ordenador vayas al lado de esa persona que te ama y con las yemas de los dedos viajes por el más maravilloso paisaje que es su suave y cálida piel.
 ¡Ve ya! 

 ¡No pierdas más tiempo! 

¡Y que tengas un buen viaje!


domingo, 23 de diciembre de 2012

La ermita del fin del mundo

San Andrés de Teixido (Santo André de Teixido en gallego y oficialmente) es una aldea ubicada en la parroquia de Régoa, al este del municipio de Cedeira, en la Sierra de A Capelada, cerca de los acantilados sobre el mar. Según el INE en 2007 tenía 49 habitantes (29 hombres y 20 mujeres).
En este lugar se encuentra el santuario del mismo nombre, famoso lugar de peregrinación.




La capilla de San Andrés es un famoso santuario a donde, según el dicho popular vai de morto quen non foi de vivo (va de muerto quien no fue de vivo).
Los romeros tenían la costumbre de tirar una piedra en los túmulos o "milladoiros" (se llaman "amilladoiros" en la comarca de Cedeira1 ) que se encontraban a ambos lados del camino (se contabilizan hasta 20 milladoiros entre el lugar de Veniño y Teixido). Las piedras de los milladoiros dice la leyenda que "hablarán en el Juicio final" para decir qué almas cumplieron con la promesa de ir a San Andrés.
Los milladoiros son montones de piedras que los romeros van dejando en lugares determinados: cerca de un santuario, cruces de caminos, parajes sagrados, etc. En las cercanías de San Andrés, al lado de las cuestas de bajada al santuario se conservan más de media docena de milladoiros (algunos en perfecto estado), formados por miles y miles de piedras que los peregrinos han ido depositando a lo largo de los siglos.1 Es posible que los milladoiros que hay en este lugar sean los únicos en el mundo con estas características. Esta costumbre se sigue practicando por los romeros que peregrinan al santuario de San Andrés, como demuestra el extraordinario milladoiro que hay en el lugar de "O Campo do Choíño" en la llamada "Costa Pequeña".
Se cree que la peregrinación a Teixido comenzó2 a partir de la Edad de hierro, durante la cultura castreña. De hecho, el primer registro de la existencia de peregrinación aparece en el año 1391, en el testamento de una señora de Vivero, que dice así:3
mando ir por min en romaría ó Santo André de Teixido, porque llo teño prometido, e que lle poñan no altar unha candea do tamaño dunha muller do meu estado
traducido al gallego normativo
hago ir por mi en romería a San Andrés de Teixido, porque se lo tengo prometido, y que le pongan en el altar una vela del tamaño de una mujer de mi estado
traducido al castellano
Curiosamente, en la zona de Cotobade, se le llama Camiño de Santo André a la Vía Láctea y se dice que termina encima de la capilla del santuario.